ADICCIONES

Cleptomanía.

Se caracteriza por una dificultad recurrente para resistir el impulso de robar objetos que no son necesarios para el uso personal o por su valor monetario. El individuo experimenta una sensación de tensión creciente antes del robo, seguida de bienestar, gratificación o liberación cuando lo lleva a cabo. El robo no se comete para expresar cólera o por venganza, ni aparece como consecuencia de una idea delirante o una alucinación y no se explica mejor por la presencia de un trastorno disocial, un episodio maníaco o un trastorno antisocial de la personalidad. Los objetos son robados a pesar de que tengan poco valor para el individuo, que tendría medios para adquirirlos y que con frecuencia se desprende de ellos o no los usa. A veces el individuo acumula los objetos robados o los devuelve inesperadamente. Aunque sea probable un arresto inmediato, no planifican los robos ni toman las medidas adecuadas para evitar las posibilidades de arresto. El robo se comete sin la asistencia o colaboración de otras personas.
Los individuos con cleptomanía experimentan el impulso de robar como egodistónico y son conscientes de que se trata de un acto equivocado y sin sentido. Con frecuencia, la persona teme ser arrestada y se siente deprimida o culpable de los robos.
La edad de inicio de la cleptomanía es variable. El trastorno puede empezar en la infancia, la adolescencia o la edad adulta, y, en raros casos, a finales de la edad adulta.

Ludopatía.

Se caracteriza por un comportamiento de juego desadaptado, recurrente y persistente, que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional.
El jugador patológico pasa gran parte de su tiempo pensando en el juego y en cómo obtener dinero para cubrir las deudas y seguir jugando. Se enfada fácilmente cuando se le contradice o se le interroga sobre el juego, y sus relaciones sociales se circunscriben cada vez más a la gente relacionada con esta actividad. No es infrecuente la aparición de sentimientos de culpa. Estos sentimientos son muchas veces acallados mediante excusas que se dan a sí mismos, pero en otras ocasiones terminan dando lugar a un estado de ánimo deprimido, que le puede llevar a ve el suicidio como única salida posible.
Al tratarse de juegos de azar muy pocas veces se gana y una vez que la persona comienza a jugar en exceso, las pérdidas son cada vez mayores, de modo que el jugador se ve impulsado a seguir jugando y a recurrir a diversas estrategias para poder ir haciendo frente a los gastos, esto termina convirtiéndose en un círculo vicioso, donde la persona juega para hacer frente a las pérdidas ocasionadas por el juego. Además, cono tiene miedo de verse descubierto, suele esconder el problema. Las mentiras son frecuentes y esto. Junto a las crecientes pérdidas, deteriora las relaciones familiares. El juego se convierte en lo más importante de su vida. A su lado, las demás cosas carecen de atractivo.

Anorexia nerviosa.

Las características esenciales de la anorexia nerviosa consisten en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal, en un miedo intenso a ganar peso, en una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo.
La persona con este trastorno mantiene un peso corporal por debajo del nivel normal mínimo para su edad y su talla. Si la anorexia nerviosa se inicia en la niñez o en las primeras etapas de la adolescencia, en lugar de pérdida puede haber falta de aumento de peso. Generalmente, la pérdida de peso se consigue mediante una disminución de la ingesta total. A pesar de que los individuos empiezan por excluir de su dieta todos los alimentos con alto contenido calórico, la mayoría de ellos acaban con una dieta muy restringida, limitada a unos pocos alimentos. Existen otras formas de perder peso como la utilización de purgas o el ejercicio excesivo.
Las personas con este trastorno tienen un miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obesas. Este miedo generalmente no desparece aunque el individuo pierda peso y, de hecho, va aumentando aunque el peso vaya disminuyendo.
Existe una alteración de la percepción del peso y de la silueta corporales. Algunas personas se encuentran “obesas” mientras que otras de dan cuenta de que están delgadas, pero continúan estando preocupadas porque algunas partes de su cuerpo loe parecen demasiado gordas.
Muy a menudo los familiares de la paciente la llevan al médico cuando se dan cuenta de su acentuada pérdida de peso. Si la paciente decide buscar ayuda médica, es debido al malestar somático y psicológico que le ocasiona el comer tan poco. Es raro que una mujer con anorexia nerviosa se queje de pérdida de peso per se.

Bulimia nerviosa.

Las características esenciales de la bulimia nerviosa consisten en atracones y en métodos compensatorios inapropiados para evitar la ganancia de peso. Además, la autoevaluación de los individuos con esta enfermedad se encuentra excesivamente influida por la silueta y el peso corporales.
Se define atracón como el consumo a lo largo de un período corto de tiempo (generalmente inferior a 2 horas) de una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de los individuos comerían. Los atracones y las conductas compensatorias inapropiados deben producirse al menos un promedio de dos veces a la semana durante un período de 3 meses.
Los individuos con este trastorno se sienten generalmente muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas.
Los atracones se acompañan también de sensación de falta de control. El individuo puede estar en un estado de excitación cuando se atraca de comida, especialmente en el inicio de la enfermedad. A medida que la enfermedad progresa, los atracones ya no se caracterizan por un sensación aguda de pérdida de control, sino por conductas de alteración del control, como es la dificultad para evitar los atracones o la dificultad para acabarlos.
Otras característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diversos métodos para intentar compensar los atracones, el más habitual es la provocación del vómito. Otras conductas son el uso excesivo de laxantes y diuréticos, así como realizar ejercicio físico intenso.

Vigorexia.

Se caracteriza por una alteración de la percepción de las características físicas.
La persona con este trastorno invierte muchas horas en el gimnasio, pues para ella la belleza se asocia con la cantidad de masa muscular, realizando pesas de forma compulsiva, pero a pesar de ello se ve enclenque. Su vida entera se focaliza en el cuidado de su cuerpo, la dieta se establece de manera minuciosa, las grasas desaparecen y las proteínas se consumen en exceso, convirtiéndose en un esclavo del peso y del espejo.
La vigorexia ocasiona problemas físicos y estéticos: falta de agilidad y acortamiento de músculos y tendones, desproporción entre cuerpo y cabeza, problemas óseos y articulares como consecuencia del peso extra que tiene que soportar el esqueleto.
La persona afectada de vigorexia en su afán de obtener “mejores resultados” puede llegar a consumir esteroides y anabolizantes lo cual puede ocasionar enfermedades cardiovasculares, lesiones hepáticas, disfunciones eréctiles, disminución del tamaño de los testículos y mayor propensión a padecer cáncer de próstata.



Adicción al trabajo o “workalcoholic”.

Se caracteriza por una primacía de la vida laboral, el trabajo es todo su mundo, frente a un disminución de sus relaciones familiares y sociales.
La persona adicta al trabajo difícilmente se reconoce como un enfermo, vive por y para el trabajo, no dispone apenas de tiempo libre y necesita hacer bien las cosas a la primera y obtener los resultados de sus acciones de manera inmediata, con un excesivo afán de éxito y muy perfeccionista. Disponer de horas libres le angustia, pues lo considera una pérdida, cuando toma vacaciones nunca descansa y si lo hace puede que sufra una depresión, reduciendo sus relaciones con el entorno. Médicos, abogados, economistas y hombres de negocios son una población vulnerable de padecer esta problemática.
A este tipo de patología suelen ir asociados otros problemas como la ansiedad crónica el infarto, la úlcera y la ruptura conyugal.
Son diversas las causas que pueden originar esta adicción entre ellas las más comunes son: una elevada presión social para conseguir el éxito, exceso de ambición, ausencia de capacidad para tener y dirigir su propio trabajo, dificultad para ser asertivo y establecer unas prioridades, e insatisfacción familiar.

La adicción a las compras u “oniomanía”.

Se caracteriza por un placer desproporcionado en el momento de hacer las compras, además de perder el control de los actos.
El comprador compulsivo experimenta un gran placer cuando esta llevando a cabo las compras, adquiriendo artículos que no deseaba y que no cumplen con ninguna necesidad personal, sin poder controlar lo que gasta, sintiendo ansiedad por no poder parar de comprar. Después viene el arrepentimiento de haber adquirido cosas inútiles y de el derroche de dinero efectuado en ellas, y de ahí la depresión y la ansiedad, lo que puede provocar ir de nuevo a las tiendas como forma de evasión. Así se origina un círculo vicioso difícil de evitar sin ayuda.
Muy pocas persona afectadas por la adicción a las compras acuden a consulta pues consideran su problema como algo temporal u ocasional, normalmente acuden por causa de depresiones, ansiedad u otros trastornos.
Estudios realizados reflejan que esta patología afecta más a las mujeres que a los hombres. Suelen ser féminas de entre 30 y 40 años, con baja autoestima, falta de autocontrol, inseguridad, con tendencia a la fantasía, sensación de soledad.

Sexoadicción o adicción al sexo.

La sexualidad forma parte del ser humano, pero cuando se convierte en una prioridad que interfiere en la vida diaria, en el trabajo, afecta a las relaciones personales y sociales y, además, causa ansiedad, estrés y arrepentimiento entonces se convierte en sexoadicción.
El comportamiento sexual compulsivo se gesta, en la mayoría de los casos, en la mente, donde las fantasías sexuales, los sueños y los pensamientos eróticos se convierten en una forma de evasión de los conflictos laborales, afectivos o de la propia insatisfacción personal. Porque el objetivo de esta conducta es más la reducción de un malestar que la obtención de un placer.
La adicción sexual hace referencia al acto sexual por sí solo, carente de intimidad, el adicto lo lleva a cabo sin ningún vínculo emocional, considerando a las personas sólo en función del sexo, como instrumentos, sin dejar espacio a la comunicación ni a la ternura, como si de una actividad mecánica se tratará. Además la persona con este trastorno en su obsesión por satisfacer sus propios deseos puede causar daño a la otra persona, generando víctimas. Después de realizar la actividad sexual adictiva la persona se siente culpable, “sucia”, no experimenta satisfacción la mayoría de las veces. Todo ello provoca que el adicto lleve una vida doble, llena de mentiras, pues tiene un gran miedo a que lo descubran.
Son varias las consecuencias que se desprenden de esta adicción entre ellas las más comunes son: embarazos no deseados, problemas laborales, ideas de suicidio, ruptura de la pareja, ruina económica, problemas legales, depresión, y riesgo de contraer SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual.

Adicción a Internet o ciberadicción.

Se caracteriza por un excesivo uso y un deterioro en su control que se manifiesta en un conjunto de síntoma cognitivos, conductuales y fisiológicas. La socialización y la comunicación parecen constituir los elementos últimos del efecto “adictivo de Internet”. Las actividades sociales, profesionales o de ocio disminuyen o se eliminan debido al uso de Internet.
Actualmente no existe un perfil bien delimitado del usuario adicto a Internet, pero en general se trataría de sujetos jóvenes, preferentemente varones, con un elevado nivel educativo y hábiles en el uso de la tecnología, Se especula con la existencia de un subgrupo de usuarios caracterizado por la timidez, que encuentra en el ciberspacio la posibilidad de liberarse de la ansiedad producida por las relaciones sociales cara a cara, ganando en autoconfianza, debido al relativo anonimato que Internet proporciona.
El Instituto para el Estudio de las Adicciones (IEA) refiere qué tipo de personas son las que tienen más probabilidades de sufrir este tipo de dependencia. Las personas que padecen depresión, desorden bipolar, ansiedad, baja autoestima, o han padecido anteriores adicciones son las más vulnerables según el IEA.
Entre los posibles síntomas que pueden experimentar los afectados por esta adicción se encuentran: la privación de sueño para “engancharse” a la red, el descuido de otras actividades importantes, el hecho de pensar constantemente en la red cuando no se esta conectado a ella, y en definitiva que toda su vida gire en torno a la red.

Adicción a la televisión.

Podríamos definir la adicción a la televisión como la pérdida del control frente al uso racional de la misma. Para esto habría que valorar una serie de factores como puede ser el nivel de interferencia y de distorsión en la vida persona, familiar y profesional del individuo. Por ejemplo, si una persona teniendo un trayectoria de vida en la que el uso de la TV representaba un actividad compatible con sus relaciones personales, con su trabajo y no le producía sentimientos de culpabilidad, cambia su comportamiento por un exceso de tiempo dedicado a ver la televisión y sin poder ejercer un control sobre este comportamiento, convirtiéndose en un problema para el sujeto y las personas de su entorno.

Adicción a los fármacos no recetados.

El abuso y la adicción a los medicamentos de prescripción constituyen un problema para muchos españoles. Existen tres clases de fármacos de prescripción que más frecuentemente se abusan:
-Opioides, que se recetan mayormente para tratar el dolor.
-Depresores del sistema nervioso central (SNC), que se utilizan para tratar la ansiedad y los trastornos del sueño.
-Estimulantes, que se recetan para tratar el trastorno del sueño llamado narcolepsia, el trastorno de hiperactividad con déficit de atención (ADHD) y la obesidad.
Las personas que utilizan los analgésicos, los depresores del SNC o los estimulantes rara vez se vuelven adictas si los toman de acuerdo a las indicaciones médicas. El riesgo de la adicción existe cuando estos medicamentos son utilizados de manera diferente a la prescrita.
La persona con adicción a los fármacos usa los medicamentos de prescripción como un medio para “calmarse” o para “seguir adelante”, llegando incluso a ir de un médico a otro tratando de obtener prescripciones múltiples para la droga que abusan.

Adicción a los riesgos.

Se caracteriza por un impulso incontrolado de llevar a cabo actividades que implican un gran riesgo para la persona y su entorno, pensamientos constantes, alejamiento o distanciamiento de todo aquello que no tenga que ver con la realización de dichas actividades, la necesidad de aumentar la cantidad de las mismas y cambios en el plano afectivo, cognitivo y físico.



Adicción a la rutina.

Se define por una dependencia a repetir el mismo esquema de vida todos los días, es decir, a realizar las mismas actividades, y el mínimo cambio afecta al estado de ánimo y de conciencia de la persona, angustiándole todo lo que se puede calificar de “nuevo”.



Tabaquismo.

Se caracteriza por la búsqueda y uso compulsivo, a pesar de las consecuencias negativas para la salud.
La mayoría de los fumadores identifican al tabaco como dañino y expresan el deseo de reducir o eliminar su uso. Aunque más del 80% de los sujetos que fuman expresan el deseo de dejar de fumar y el 35% lo intenta cada año, sólo el 5% lo consigue. La mayoría tiene una recaída a los pocos días después de parar.
Existen una serie de factores que contribuyen a este tipo de acción entre los que se encuentran su fácil adquisición, las pocas consecuencias legales y sociales por su uso, y los métodos tan sofisticados de mercadeo y publicidad que utilizan las campañas de tabaco. Estos factores combinados con las propiedades adictivas de la nicotina, frecuentemente sirven como determinantes para el primer uso y, la abstinencia de nicotina se puede presentar con el consumo de cualquier modalidad de tabaco. La capacidad relativa de estos productos para provocar dependencia o inducir abstinencia está en función de la rapidez de la vía de administración y del contenido en nicotina del producto consumido.
La adicción al tabaco ocasiona problemas físicos y estéticos: irritación en las vías respiratorias, disminución de la capacidad pulmonar, enfermedades cardiovasculares, alteraciones del olfato, alteraciones en el gusto, cambia el color de la lengua y los dientes, puede producir conjuntivitis, cáncer de pulmón.

Alcoholismo.

El alcoholismo se caracteriza por el deseo o la necesidad compulsiva de beber alcohol, la pérdida de control o la dependencia física, además de la presencia de síntomas de tolerancia ( la necesidad de aumentar la cantidad de alcohol para experimentar las mismas sensaciones que se conseguían antes con menos dosis) y de abstinencia ( que se experimentan cuando se disminuye o se elimina su consumo después de su uso prolongado y en grandes cantidades tales como: hiperactividad autonómica, temblor, insomnio, náuseas o vómitos, alucinaciones, ansiedad, agitación psicomotriz, crisis epilépticas).
La persona con este trastorno suele tener un solo objetivo en la vida obtener y consumir alcohol. Por eso pierden la motivación por todo lo demás. En la fase avanzada, dejan el trabajo, se despreocupan de su familia, pierden el interés por las relaciones afectivas y sexuales y aficiones.
Los alcohólicos suelen ser muy reservados respecto a sus actividades. Mienten y roban para comparar alcohol. Realizan promesas que más tarde no cumplen, y ocasionan problemas económicos.
Los síntomas físicos abarcan dificultades en la digestión, inapetencia, impotencia, debilidad y temblor de manos, falta de concentración, dificultad para conciliar el sueño, vahídos, vacíos de memoria, angustia, ira y depresión. Problemas legales. La ingestión excesiva de alcohol puede causar lesiones hepáticas y cerebrales.

Adicción a las drogas.

Se caracteriza por el deseo obsesivo de consumir, la pérdida de control o dependencia física, la necesidad de tomar cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir el efecto deseado y la aparición del síndrome de abstinencia característico para cada tipo de droga. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención, el consumo o en la recuperación de los efectos de la sustancia. Se continúa tomando la droga a pesar de tener conciencia de sus efectos perjudiciales. Y todo ello ocasiona la disminución de importantes actividades sociales, laborales o de ocio.
Los síntomas físicos ( aunque a veces varían de acuerdo a la droga que utilicen ) por lo general incluyen: falta de concentración, problemas de estudios, temblores, irritabilidad, agresividad, excitabilidad, síncopes, insomnio, hormigueos en la piel, agitación, problemas económicos, desinterés en las relaciones afectivas y sexuales, confusión, depresión, ansiedad, sudor, pérdida del apetito, se vuelven reservados, rebeldes, se aíslan, mienten y manipulan y hasta llegan a robar y tener problemas legales.